Directora de la Oficina del Parlamento Europeo-España

Entrevista por Allende Martín
Con motivo del Día de Europa, conversamos con María Andrés con una extensa experiencia de más de 10 años dirigiendo la Oficina del Parlamento Europeo en España. Analizaremos el momento que vive la Unión Europea en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, la escalada y conflicto con Irán, los desafíos económicos y tecnológicos y el auge de la desinformación. La entrevista aborda también el liderazgo femenino en las instituciones europeas como Roberta Metsola, Ursula von der Leyen y Christine Lagarde, en un momento decisivo para el futuro del proyecto europeo.
1. Este año se cumplen 40 años de la adhesión de España a la entonces Comunidad Europea. ¿Qué balance hace del impacto de Europa en nuestro país?
España no se entiende hoy sin Europa. A veces lo olvidamos, dando por sentadas muchas cosas: poder estudiar con Erasmus, viajar sin fronteras, pagar en euros o recibir fondos europeos que modernizaron nuestras carreteras, universidades, hospitales y empresas. Pero basta echar la vista atrás para entender el salto histórico. En cuatro décadas, España ha pasado de ser un país periférico a formar parte del núcleo de decisión europeo.
Pero Europa es mucho más que un cajero automático. También nos ha ayudado a consolidar algo mucho más profundo: una cultura democrática basada en derechos, libertades y oportunidades. Y ahora, en un mundo más incierto, nuestro país y Europa estamos en un periodo de redefinición. Igual que la Europa nos ayudó a modernizar el país en los 80, los europeos hoy debemos trabajar para afrontar juntos los grandes retos del siglo XXI: la vivienda, la competitividad, la transición energética, la inteligencia artificial o la defensa europea.
2. En un contexto internacional especialmente convulso, ¿qué significado tiene hoy el Día de Europa y por qué sigue siendo relevante el proyecto europeo para los ciudadanos?
El Día de Europa ya no es solo una conmemoración histórica de algo que durante tiempo dimos por descontado. Es un recordatorio muy actual de que seguimos juntos para garantizar la paz, la cooperación y la estabilidad en un continente que pasó siglos destruyéndose a sí mismo. Y precisamente ahora, con una guerra en Ucrania, tensión en Oriente Medio y democracias sometidas a presión, entendemos mejor el valor del proyecto.
Europa sigue siendo relevante porque los desafíos globales ya no caben dentro de las fronteras nacionales. Ningún país europeo puede competir solo frente a gigantes como China o Estados Unidos, ni responder en solitario a crisis energéticas, migratorias o tecnológicas. La UE puede parecer a veces lenta o compleja, pero también ha demostrado en las peores crisis —pandemia, vacunas, fondos Next Generation o apoyo a Ucrania— que la política del consenso y de los grandes acuerdos funciona. Europa sigue siendo, como dijo una vez Javier Cercas, nuestra única utopía razonable.
3. ¿Cuáles son, a su juicio, los principales desafíos que afronta actualmente la Unión Europea?
Europa afronta un cambio de era. El primero de los grandes retos es geopolítico: garantizar nuestra seguridad y reforzar la autonomía estratégica en un mundo más inestable. La UE nació pensando que la interdependencia económica evitaría nuevas guerras, pero la invasión rusa de Ucrania nos obligó a despertar. Hoy hablamos de defensa, energía, ciberseguridad o semiconductores con una urgencia que hace diez años parecía impensable.
El segundo desafío es social y democrático. Muchos ciudadanos, especialmente jóvenes, sienten incertidumbre sobre su futuro: vivienda inaccesible, precariedad, ansiedad climática o saturación informativa. Y ahí crecen los discursos eurófobos y la desinformación. Europa necesita responder mejor a esos miedos reales, demostrar que ofrecemos soluciones concretas y recuperar algo esencial: la confianza de la ciudadanía en que la democracia sirva para mejorar su vida cotidiana.
4. Hoy tres mujeres ocupan hoy puestos clave en las instituciones europeas: Roberta Metsola, Ursula von der Leyen y Christine Lagarde. ¿Esto supone romper un techo de cristal?
Sin duda es un avance histórico y muy simbólico. Ver a tres mujeres liderando instituciones clave europeas habría parecido impensable hace apenas unas décadas. Ninguna ocupa un cargo decorativo: están tomando decisiones trascendentales en momentos extremadamente complejos para Europa. Eso tiene un enorme efecto referente para muchas niñas y jóvenes europeas.
Ahora bien, a pesar de estos ejemplos no podemos caer en la trampa de pensar que la igualdad está conseguida. Las mujeres siguen teniendo menos presencia en puestos de máxima dirección, en sectores tecnológicos o en espacios de decisión económica. Y además existe una exigencia añadida: a menudo seguimos teniendo que demostrar constantemente nuestra legitimidad, luchar con una mochila -la de la conciliación- que a menudo nos pesa más a nosotras. Por eso el feminismo sigue siendo necesario. No para sustituir unas desigualdades por otras, sino para seguir ampliando oportunidades y garantizar que el talento no dependa del género. Necesitamos más mujeres referentes… y hombres referentes, también, que caminen de la mano en esta lucha por la igualdad y la conciliación.
5. ¿Qué valoración hace del liderazgo de Roberta Metsola y de su tesón por acercar el Parlamento Europeo a la ciudadanía? Roberta Metsola es una gran comunicadora y ha hecho un enorme esfuerzo por humanizar las instituciones y acercarlas a la ciudadanía con un estilo muy directo, especialmente hacia los jóvenes.
Además, le ha tocado liderar el Parlamento Europeo en años dificilísimos: guerra, crisis energética, inflación o el escándalo del Qatargate. Y lo ha hecho defendiendo con firmeza los valores democráticos europeos, la transparencia institucional y el apoyo a Ucrania. En tiempos de polarización y desinformación, esa defensa serena pero firme de la democracia europea es más importante que nunca.
6. ¿Qué iniciativas sobre la igualdad se están realizando? ¿A qué se refiere cuando dice que el feminismo no es un machismo a la inversa? Europa ha impulsado avances muy importantes en igualdad: normas contra la violencia de género, transparencia salarial, corresponsabilidad en los cuidados, cuotas en consejos de administración o medidas para combatir la violencia digital contra las mujeres. Pero quedan todavía muchos pasos por dar, especialmente en igualdad económica y corresponsabilidad.
Cuando digo que el feminismo no es un machismo a la inversa me refiero a algo muy sencillo: el feminismo busca igualdad de derechos y oportunidades, no sustituir una discriminación por otra. A veces el ruido de las redes simplifica debates complejos y convierte todo en trincheras. Pero la igualdad de oportunidades nunca debería entenderse como una batalla entre hombres y mujeres, sino como una mejora democrática en la que ambos- ellas y ellos- luchan juntos para mejorar la sociedad.
7. En un escenario de creciente tensión en Oriente Medio, especialmente con Irán, ¿qué papel desempeña la Unión Europea como actor diplomático y garante de estabilidad?
En un mundo cada vez más inestable, La UE sigue siendo uno de los principales actores diplomáticos del mundo precisamente porque apuesta por algo cada vez más escaso: el multilateralismo, el diálogo y el derecho internacional. Cierto: Europa no tiene una política exterior perfecta, ni una única voz en todos los conflictos, pero sí una capacidad enorme de mediación, cooperación humanitaria y presión diplomática.
En un contexto tan delicado como Oriente Medio, Europa intenta mantener el equilibrio entre seguridad, estabilidad regional y defensa de los derechos humanos. Y además hay algo importante: las instituciones de la UE saben que cualquier escalada afecta directamente a nuestra seguridad, a la energía, a la inflación o a los movimientos migratorios. Por eso Europa necesita reforzar también su peso geopolítico y hablar, cada vez más, con una sola voz en el escenario internacional.
8. ¿Cómo está respondiendo la Unión Europea ante los retos de la inteligencia artificial y la desinformación?
Llegamos con cierto retraso a la actual carrera tecnológica, pero en estos últimos años la UE ha decidido no quedarse mirando mientras otros diseñan el futuro digital. La primera Ley de Inteligencia Artificial del mundo aprobada por la UE busca precisamente eso: aprovechar las oportunidades de esta tecnología sin renunciar a la protección de derechos fundamentales. Regular no puede significar frenar la innovación; significa poner límites éticos y proteger a los ciudadanos.
La desinformación es otro gran desafío democrático. Vivimos hiperconectados, pero también encerrados muchas veces en burbujas algorítmicas donde solo consumimos contenidos que refuerzan nuestras propias ideas. Y eso polariza. La UE está trabajando con normas para las plataformas digitales, mayor transparencia y protección frente a injerencias extranjeras. Pero la solución no llegará a golpe de ley, sino con educación: pensamiento crítico, educación mediática y ciudadanos dispuestos a contrastar antes de compartir.
9. ¿Qué decisiones que se toman en el Parlamento Europeo influyen de forma más directa en la vida cotidiana de los ciudadanos españoles?
Muchísimas más de las que imaginamos. Desde las vacunas contra el Covid hasta las normas sobre hipotecas, consumo, protección de datos, calidad del aire, derechos laborales o etiquetado alimentario. Europa está mucho más presente en nuestra vida cotidiana de lo que solemos percibir.
Europa ha necesitado reinventarse con cada crisis, y ahora además hay políticas que afectan directamente a nuevas preocupaciones actuales de los ciudadanos: ayudas para la transición energética, regulación de plataformas digitales, inteligencia artificial, vivienda o protección frente a ciberataques. A veces hablamos de Europa como algo lejano, y no nos damos cuenta de que 1 de cada 2 leyes aprobadas en el Congreso español, por ejemplo, responde a decisiones o directivas negociadas previamente en el Parlamento Europeo.
10. Si tuviera que resumir Europa en una sola palabra, ¿cuál sería?
Democracia. A pesar de todos sus defectos, la UE continúa siendo el experimento democrático y de convivencia más ambicioso del mundo
11. ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los jóvenes sobre las oportunidades que ofrece Europa?
Que no esperen a “ser el futuro”, porque ya son el presente de Europa. Y que muchas de las oportunidades que hoy consideran normales —estudiar fuera, trabajar en otro país, viajar, emprender, acceder a programas europeos— existen porque alguien decidió construir este proyecto común antes que ellos.
También les diría algo importante: que nunca, nunca, den la democracia por sentada. Las generaciones más jóvenes viven en un entorno de enorme incertidumbre y reciben constantemente mensajes de “no hay futuro”. Pero Europa necesita precisamente su mirada, su exigencia y su participación. Europa solo avanza cuando la ciudadanía se implica y deja de hablar de la UE en tercera persona del singular.

Accede a leer la revista digital ehttps://compolider.com/magazine/n el link